Antes de operarte las várices: lo que todo informe médico debería explicarte
En las últimas semanas he visto un patrón que me preocupa. Pacientes que llegan a mi consulta buscando una segunda opinión, contándome que otro especialista les recomendó cirugía —a veces de las dos piernas— sin haberles mostrado un informe de ecografía Doppler, y sin explicarles con claridad qué vena está dañada ni por qué eso justifica una cirugía. Quiero ser claro: la cirugía de várices es, en muchos casos, el tratamiento correcto. Pero toda decisión quirúrgica debe apoyarse en un diagnóstico preciso — no en una mirada rápida a las piernas.
Dr. José Ignacio Chiriboga
7/8/20262 min read


No todas las venas visibles son iguales
Muchos pacientes llegan convencidos de que "tener várices" significa automáticamente "necesito cirugía". Pero hay al menos tres tipos de hallazgos, y no todos se tratan igual:
Telangiectasias (arañitas vasculares): vasos finos, superficiales, generalmente un tema estético. Casi nunca requieren cirugía — responden bien a escleroterapia.
Venas reticulares: un poco más grandes, azuladas, también mayormente tratables sin cirugía.
Várices tronculares (safena interna o externa insuficientes): aquí sí puede haber una vena "dañada" de verdad — con reflujo comprobado — donde la cirugía o el tratamiento endovascular tiene sentido.
Confundir estos tres grupos, o tratarlos a todos igual, es donde empiezan los problemas.
El Eco-Doppler no es opcional, es la base
Un eco-Doppler venoso no es un trámite — es el examen que le dice al médico (y a ti) exactamente qué vena tiene reflujo, en qué punto, y qué tan severo es. Sin ese informe en la mano, cualquier indicación de cirugía es, en el mejor de los casos, una suposición.
Si un especialista te recomienda cirugía, deberías poder ver ese informe y que te expliquen, con el nombre de la vena señalado, por qué esa vena en particular justifica una intervención.
El miedo a la trombosis: una herramienta de presión mal usada
Otro discurso que escucho seguido en estas segundas opiniones es el del miedo: "si no te operas, se puede formar un coágulo y complicarse." Y no te voy a mentir — ese riesgo existe, pero solo en un contexto muy específico.
Cuando hay insuficiencia venosa significativa y no tratada por mucho tiempo, sí puede desarrollarse una tromboflebitis superficial que, en algunos casos, se extiende hacia el sistema venoso profundo (trombosis venosa profunda). Y una trombosis venosa profunda sí conlleva un riesgo real de tromboembolismo pulmonar, que es una urgencia médica seria.
Pero ese riesgo está ligado a reflujo venoso importante y sostenido — no a arañitas vasculares ni a venas reticulares, que son, ante todo, un tema estético y prácticamente no tienen ese camino de complicación. Usar el miedo a una complicación grave para empujar la cirugía de un hallazgo que no la amerita no es informar al paciente — es presionarlo.
Preguntas que deberías hacer antes de aceptar una cirugía de várices
¿Puedo ver el informe del eco-Doppler?
¿Qué vena específica está afectada, y cuál es el grado de reflujo?
¿Es esto algo estético (arañitas/reticulares) o una insuficiencia venosa real?
¿Hay alternativas menos invasivas antes de la cirugía?
¿Por qué las dos piernas, si solo una me molesta?
Ninguna de estas preguntas debería incomodar a un buen especialista. Todo lo contrario: un médico seguro de su diagnóstico está feliz de mostrarte la evidencia.
Mi enfoque
En mi consulta, ninguna decisión quirúrgica se toma sin un eco-Doppler que la respalde, y siempre te muestro y explico lo que ese estudio dice de tus venas. Si el hallazgo es estético, te lo digo — y te ofrezco las opciones que sí correspondan. Si es insuficiencia venosa real, también te lo muestro, con el informe en mano.
Si te recomendaron cirugía y quieres una segunda mirada antes de decidir, con gusto revisamos tu caso.
